viernes, 22 de mayo de 2009

Los '70 : etapa de glorias

ETAPA DE GLORIA


EL NUEVO PLANTEL DE CAMPEONES

En 1975, River se jugó el todo por el todo. Ya se había acabado el tiempo de seguir haciendo ensayos y probando equipos que no terminaban de amalgamarse. El desempeño había sido excelente, pero eso de ver que el título de campeón siempre se lo llevaba otro era demasiado para un club como River, que había conocido tiempos mejores y que sabía que con su calidad de juego podía aspirar al tope del marcador.
Los dirigentes del club resolvieron invertir mas de 300 millones de pesos en una maniobra financiera que pareció extravagante, pero resultó siendo un negocio redondo como una pelota de fútbol.
Para empezar, los jugadores adquiridos armaron un equipo de garra como hacía tiempo no se veía. La gente empezó a acudir a la cancha llenando las tribunas, y eso redundó en un importante aumento en las recaudaciones por entradas. Al mismo tiempo, River vendió a muy buen precio a unos cuantos jugadores, algunos de primer nivel: Durso, Di Meola, Finaroli, Marchetti, Mastrángelo, Jáuregui, José Pérez, Pellerano, Osvaldo Pérez, Urchevick, Zucarini y Carlos Barisio. El precio récord lo logró al vender a Carlos "Puma" Morete al Las Palmas, de España, por 11.039.000 pesos, ya sobre el final del Metropolitano, lo que le permitió a Morete participar activamente del torneo hasta casi el final .
Tal vez la mejor decisión de éste año fue contratar al mítico Angel Amadeo Labruna como director técnico, a sabiendas de que venía de hacer una espléndida campaña dirigiendo a Talleres de Córdoba durante 1974. Junto con Labruna , ingresó como preparador físico Héctor León Jairala, que venía de trabajar para el plantel de Huracán en el '71, Racing en el '72 y '73, y también -del '71 al '74- en el Club Deportivo Armenio. Contaban ambos con la colaboración del doctor Héctor Julio Melito, que ya había estado en River desde el '61, y en el fútbol profesional del '63 hasta el '73, volviendo a integrarse en este año de 1975. A Melito le tocó operar varios meniscos de los ídolos de ésta temporada.
Angel Labruna tuvo el privilegio de que se le pidiera que hiciera una lista con todos los jugadores - de cualquier club -que quería en su equipo. River se comprometió a hacer cualquier cosa para conseguirle los mejores futbolistas, costaran lo que costaran. Este año había que ganar.
Así fue como ingresaron al plantel Roberto Perfumo -que venía del Cruzeiro Esporte de Brasil- , Héctor Artico y Pablo Comelles - que Labruna conocía bien de Talleres- , José Reinaldi -de Belgrano de Córdoba-, Miguel Angel Raimondo -de Independiente- y el paraguayo Alcides Barreiro, de Cerro Porteño .Volvió a River Oscar "Pinino" Mas , desde el Real Madrid de España, y Pedro González de Defensor Lima de Perú. Tambiún se firmó contrato con Lonardi, Sabella y Crespo. Labruna sabía lo que hacía. La única frustración para River fue cuando quiso concretar el pase del jugador Fernando Morena, de Peñarol. Ya dijimos que River había decidido no fijarse en gastos para armar el mejor plantel del mundo, pero el uruguayo - dueño de su propio pase- pidió un millón de dólares, suma que duplicaba la que River pensaba pagar. Los dirigentes volvieron de Uruguay lamentando no poder concretar el sueño de contar con el "Botija" Morena. No tendrían que haberse lamentado tanto, porque luego se darían cuenta de que, con el impresionante equipazo que habían formado, en realidad a Morena no lo necesitaban para nada.

UN DESPLIEGUE DE TALENTOS

Todos estos nuevos muchachos demostraron desde el primer partido que superaban ampliamente el valor de su precio.
Fillol desplegó en el arco su potencia, serenidad y su capacidad de calcular al milímetro y al segundo hacia dónde iría la pelota. El cordobés Pablo Agustín Comelles demostró haber aprendido bien las tácticas del maestro Labruna, llevando un ritmo que siempre se mantenía, estimulando al grupo a insistir buscando la jugada que llevaría al infalible gol. Su buen quite y defensa fuerte y segura logró que fuera quien jugó más partidos en el torneo del '75: 37 en total ,igual cantidad que Morete , y un partido más que Fillol o Héctor López , el defensor capaz de marcar en las dos puntas de la línea de fondo e imposible de desbordar por los contrarios. Roberto Perfumo demostró su aplomo, el mismo que había llevado a Racing campeón, apuntalando la retaguardia como ninguno. Miguel Angel Raimondo se caracterizó por armar desde el medio campo con inteligencia las jugadas para sus compañeros.
La vitalidad de Héctor Artico y de Juan José López demostraba que el equipo tenía oxígeno para rato. El pique y la velocidad en las entradas de Pedro Alexis González, sumado a su ductilidad para vislumbrar tanto las maniobras de avance como las oportunidades de gol, hizo de este correntino el creador de varios de los goles del torneo. Y sin Norberto "Beto" Alonso al plantel le hubiera faltado la audacia y visión únicas de este goleador nato, que lograba goles imprescindibles e increíbles, concretándolos a veces en las circunstancias más difíciles. Del mismo modo que Alonso, Carlos Manuel Morete hacía delirar a la hinchada con sus corridas sorprendentes y su olfato de gol, y ahí se lo veía cada vez que la pelota aparecía como queriendo que él la metiera en el arco rival: logró 24 de los 72 goles que hizo River en el campeonato. Cuando se fue a España, se lo extrañó mucho. Pero se fue dejando en su lugar a otro grande: Leopoldo Luque, el que cuando tenía la pelota entre los pies era imposible de parar por los contrarios. Y, Oscar "Pinino" Mas siguió rindiendo como siempre lo había hecho para un River que había sido casi campeón varias veces, contando con el orgullo de sus hazañas y de su impresionante energía, habilidad y poder goleador. Después de tantos esfuerzos, esta vez sí Oscar Mas pudo recibir la merecida satisfacción de integrar un equipo campeón, tal como la vida se lo debía.
Entre todos , armaban un show que como desde los tiempos de la "Máquina" no se disfrutaba: impecable estilo, jugadas bien pensadas, y un ritmo que no disminuía ni en el minuto 90 ,fueron características que llevaron a que el público riverplatense demostrara un fervor que lo hacía concurrir en masa a la cancha para alentar a tantos ídolos.

ROBERTO PERFUMO, "EL MARISCAL"

Uno de los más notables número 2 que pasaron por River fue Roberto Perfumo. Defensor dotado con un increíble sentido de la distancia y de anticipo de la jugada, impactaba al público su capacidad de simplificar con un sólo toque las jugadas más difíciles. Tenía un potentísimo remate de derecha, y se imponía con su gesto adusto y frío, ordenando el juego, gritando directivas, y contagiándole al equipo su fe includicable en ir en busca del triunfo, sin contentarse con menos que eso. Roberto Alfredo Perfumo nació en Sarandí el 3 de octubre de 1942. En 1957 empezó jugando como amateur en el club Pulqui de su pueblo natal, y siguió su carrera oficial jugando en 1960 en la quinta división de River. En el '61 pasó a Racing, y en enero de 1964 entró a la primera división de Racing, debutando en el Estadio nacional de Chile ante Flamengo. En mayo hizo su debut internacional en Lima, jugando en el seleccionado juvenil para clasificarse en las Olimpíadas de Tokyo. Después de salir con Racing campeón del mundo, del '71 al '74 jugó en el plantel de Cruceiro de Belo Horizonte, Brasil. En 1975 regresó a River, debutando frente a Estudiantes en el Monumental, y jugando en la línea de fondo junto a Comelles, Artico, Héctor López . Fillol estaba en el arco, J.J. López, Raimondo y Alonso en el medio campo, y González, Morete y Mas en la línea de ataque .Passarella y Pena eran cueveros. Del '76 al '77 Lonardi alternó con Perfumo, y en 1978 llegó a River Pavoni, y Perfumo se retiró.
José Pizzutti dijo de él: " Perfumo es un fuera de serie: el mejor número 2". Y Pedro Dellacha también comentó: "Perfumo es lo mejor en su puesto, tanto en recursos como en firmeza".


UNA CAMPAÑA DE LUJO

River empezó el torneo con un partido sin goles frente a Estudiantes. De ahí en más, todas las fechas fueron victorias, manteniéndose invicto durante 13 fechas. .En la 11a. fecha de la primera rueda empató con Gimnasia 1 a 1 y perdió el invicto ante Newell's por 1 a 4 en la 14a. fecha de la primera rueda. En la primera rueda, River ganó 16 partidos, empató 2 y perdió 1: todo un éxito. Tuvo 46 goles a favor y 21 n contra. En la segunda rueda, la suerte cambió: en la primera fecha perdió ante Estudiantes 2 a 1. De ahí en más siguió luego con una derrota ante Unión 2 a 0, otra ante Atlanta 1 a 0, otra ante Boca 1 a 0 y otra frente a Newell's. por 1 a 0, en la 14a. fecha de la segunda rueda. La segunda rueda terminó con 7 partidos ganados, 7 empatados, 5 perdidos, 26 goles a favor y 17 en contra.

Al finalizar el torneo, se supo que la firmeza de su retaguardia lo dejó como el equipo con menos goles en contra (38), y su potente delantera lo puso cuarto dentro de los equipos con más goles a favor (72). Fue también el que más encuentros ganó -23- y el que menos derrotas sufrió - 6-, obteniendo con 55 puntos una ventaja de cuatro puntos por encima de su seguidor, Huracán.

Hubo varios cambios entre suplentes y titulares, de modo que ninguno estuvo demasiado tiempo esperando en el banco. Mejor para River: todos estaban ansiosos por lucirse y ganar, todos eran buenos.

Hubo un triunfo en cancha de Boca y dos goleadas contundentes: para Temperley, 6 a 1 , y 5 a 1 a San Lorenzo.

El 17 de Agosto de 1975 fue la fecha gloriosa: todo River llenó el estadio, con lo que se logró una fabulosa recaudación. Un globo gigantesco con los colores del club subió al cielo, y el nombre de "¡¡¡RIVER!!!" tronaba en las tribunas. El partido ante Racing fue dirigido por el juez Luis Pestarino. Por River, jugaron Fillol; Comelles, Perfumo, Pena y Héctor López,; Juan José López, Merlo y Alonso; Pedro González, Morete y Mas. Para Racing jugaron Suárez; Marenda, D'Angelo, González y Domínguez, Buzzo y Jorge; Gottadi, Scotta y Díaz.

Hacia los 14 minutos, ante una falta de D'Angelo a Morete, el juez sancionó un penal que fue gol de Alonso, y a los 39 minutos Morete convirtió el segundo tanto. La algarabía fue tal, que el árbitro tuvo que suspender el partido por la efusiva invasión de la hinchada en la cancha.

No era para menos: la alegría era total .River había salido campeón por primera vez después de 18 años de dura espera, excelentes campañas, pero con un título que se veía llegar...y no llegaba nunca. El partido nunca se pudo terminar, pero tampoco era necesario: River era el campeón indiscutible. Había dejado a Huracán atrás por cuatro puntos de diferencia, y lo festejó con una vuelta olímpica que terminó con jugadores cayendo al césped, extenuados. Angel Labruna no llegó a cansarse tanto ...porque lo llevaron en andas.

El festejo se extendió a las calles de la ciudad, y hasta bien entrada la madrugada, que con la salida del sol trajo a todos los diarios con enormes titulares en los que se leía "¡River Campeón!".

Al día siguiente, el triunfo se festejó en una cena en el Plaza Hotel a la que asistieron jugadores y dirigentes del club. En la misma, el presidente de River, Rafael Aragón Cabrera, entregó 600.000 pesos de premio para que se repartieran entre los miembros del equipo. El 29 de septiembre, en otra fiesta organizada por la Agrupación Mar 25, de River Plate, se entregaron medallas recordatorias a los jugadores campeones del metropolitano, además de una plaqueta especial para Amadeo Carrizo, agradeciendo su larga y brillante trayectoria en River.

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